Cómo nos conocimos

TONY: Algunos lo llamarían un encuentro casual, pero creemos que estábamos destinados el uno al otro. Hace un año, me mudé de vuelta a Los Ángeles desde Nueva York para empezar a trabajar en una startup del sector tecnológico. Un viejo amigo, Trent, me invitó a una pequeña reunión en Santa Mónica. Fue una noche maravillosa, y de repente me encontré muy atraído por la hermosa y encantadora anfitriona del evento, quien curiosamente era la mejor amiga de la hermana de Trent. Después de una maravillosa cena nos fuimos todos a la sala de estar para charlar tomando el café y fue entonces cuando la vi. Una increíble pieza de arte que me resultaba familiar, como si la hubiera visto en un sueño. Le pregunté a la dueña de casa sobre la pieza y fue cuando ella empezó a contar la historia de cómo inicialmente la perdió y la encontró posteriormente. En ese momento sentí que mi corazón saltaba y que el color de mi cara cambió radicalmente.

LISA: La primera vez que conocí a Tony fue cuando un amigo mutuo le trajo como invitado a una cena en mi casa. Estaba intrigada por ese chico y en realidad esperaba poder conocerlo con más detalle. En un determinado momento de la noche me fijé en que él estaba fijándose muy atentamente en una pintura al óleo que estaba colocada en la pared de mi sala de estar. Fue cuando me preguntó sobre la pintura y le conté toda la historia sobre cuándo la compré y  cómo la dejé olvidada en el metro de Manhattan. Afortunadamente también puede contarle cómo la recuperé pues la misma noche que la perdí recibí una llamada de la galería donde había hecho la compra. Una persona la había encontrado y la había devuelto. Fue en ese momento cuando la cara de Tony cambió radicalmente de color. Al preguntarle si estaba bien me indicó que sí, simplemente estaba incrédulo ante la historia pues resulta que fue el quién había encontrado la pintura en el metro aquel día. Ha pasado un año de ese primer encuentro con Tony y mi esperanza de poder conocerlo mejor se ha hecho realidad con la propuesta más increíble que me hubiese imaginado.

La pintura que lo empezó

La pintura que lo empezó todo

Cómo fue la pedida

 

TONY: Esperé hasta el Día de la Marmota para hacerle la proposición. Lisa es una fiel defensora y amante de los animales y yo quería que la proposición captara ese hecho. Como las marmotas no son un animal muy fácil de conseguir (al menos como mascotas) mis únicas opciones eran una rata, un hámster o un pequeño conejo. Me decanté por el hámster porque podía guardarlo en un bolsillo de mi abrigo. Quedamos en uno de nuestros restaurantes favoritos en honor del Día de la Marmota y a mitad de los postres hice la proposición. Quería hacerlo en otro momento más tarde pero el hámster no paraba de moverse en mi bolsillo y empecé a hacer movimientos extraños.

LISA: En el Día de la Marmota, Tony me envió un correo electrónico para explicarme que había sentido la súbita necesidad de celebrar el Día de la Marmota conmigo en nuestro restaurante favorito. Me pareció un poco absurdo pero no iba a rechazar una invitación de uno de mis restaurantes favoritos, claro. Estábamos teniendo una cena maravillosa, disfrutando de un postre súper gigante cuando Tony empezó a agitarse y hacer movimientos raros. Vi que Tony buscaba algo en su bolsillo de una manera muy nerviosa y en un abrir y cerrar de ojos vi como puso algo pequeño y peludo encima de la mesa que venía hacia mí. Antes de ponerme a gritar, miré de cerca y me fijé que era un simpático hámster que además llevaba arrastrando un anillo de diamantes colgado de un mini collar alrededor de su cuello. Le dije “sí”, aunque una parte de mí consideró seriamente el estado mental de Tony. Justo después me guardé el hámster en el bolso antes de generar un problema mayor, una escena, y una llamada al Departamento de Salud.

El hámster de la pedida

El hámster de la pedida